miércoles, 17 de marzo de 2010

TWEETYBIRD
en la Fuerza Aérea chilena


T-37C, J-378 en primer plano, al fondo la línea de vuelo T-37, en la Escuela de Aviación en Septiembre de 1975

por Sergio H. Pulgar N.

Con los Vampire, la Fuerza Aérea chilena se incorporaba a la era del reactor o jet, mas el pequeño avión inglés constituyó más un gestor de cazadores, antes que un entrenador puro, amén que la poca cantidad y caro de sus reposiciones, restringía a una élite, la preparación de Pilotos para futuros cazas a reacción.
Los T-33A primero y su versión de combate, el F-80C, lograron en parte, dotar de tripulaciones más preparadas al respecto, pero había una brecha notable aún; entre los jóvenes Pilotos, que hacían su entrenamiento básico en T-34, de óptimo desempeño, pero que no ofrecía más espectativas de desarrollo, si se pretendía seguir avanzando en el equipamiento de Unidades de Combate con aeronaves más veloces a reacción.
La visión proteccionista e interventora de las potencias, tampoco ayudaban en mucho, así, mientras Argentina y Perú tenían en sus líneas de combate aeronaves a reacción, como el F-86 Sabre; de discreta actuación en los conflictos de los 50, pero probado en combate, de mayor agilidad y prestaciones que los F-80C o los limitados T-33; Chile debía conformarse a operar con sus B-26 y los cazas que podían ser usados como tales, cuando la infraestructura aeroportuaria lo permitiese.
La nueva administración estadounidense, liderada por John Kennedy, trajo aires nuevos y dentro de sus prioridades, estaba frenar el marxismo, al menos en América y una de sus propuestas era dotando a países amigos, de un avión a reacción, de entrenamiento, pero con una mínima capacidad de ataque a tierra; o contrainsurgencia.
La respuesta del mercado aeronáutico, fue una versión nueva del T-37B, en uso en las escuelas de la USAF; el T-37C, con dos pilones bajo las alas y estanques auxiliares de combustible en sus puntas.

LA NUEVA ERA DE ENTRENADORES

Chile es uno de los beneficiados con este cambio de actitud y en 1963 recibe cuatro T-37B, con matrículas estadounidenses y en el esquema usado por la USAF.
Numerados del TE-0155 al TE-0158, pronto serían los J-370 al J-373. Pronto se sumarían 16 más, T-37B (J-374 al J-389)
La última partida correspondería a T-37C, 13 o 14, de los cuales 4 usarían matrículas de entrenadores perdidos en accidentes, a saber J-371, J-375, J-380 y J-381.
El resto recibe numerales desde al J-390 al J-398 (algunos afirman que hasta el J-399, pero no se han visto imágenes de él)


ESCUELA DE AVIACIÓN

Su primera destinación y la más extensa, fue la Escuela de Aviación "Capitán Manuel Ávalos Prado", en la Base Aérea El Bosque, Santiago de Chile.
Formadores de varias generaciones de Pilotos, en ellos se entrenaron todos los que posteriormente comandarían los ágiles A-37B hasta los poderosos Mirage 50, en la década de los 70/80.
En 1978 fueron puestos en la línea defensiva y mimetizados fueron desplegados al sur de Chile, para cumplir misiones de reconocimiento y los C de apoyo a fuerzas terrestres.
Superada la crisis, volvieron a su Base en El Bosque, aunque siguieron operando mimetizados; con ligeros y poco afortunados "retoques".
En 1980 se tuvo la idea de reemplazarlos por los T-36 Halcón, pero la conversión del entrenador español en A-36, además del tiempo que tomaría cubrir la dotación total, hizo desistir de la idea; aunque se tomó la determinación de su traslado a Iquique, incorporándolos a la entonces, Escuela Táctica del Grupo de Aviación Nº 1.
Se debe recordar que todos los años, los T-37 se desplazaban al norte, aprovechando lo estable del clima, en la época invernal; ello hacía de su traslado una buena decisión, sobre todo considerando los costos que implicaba el desplazamiento.
En 1982, se planteó seriamente la modernización de los sistemas de aviónica y comunicaciones, además de su remotorización, pero no prosperó. Al menos un T-37C fue modificado y pintado en color similar al prototipo del A-36.
Hacia el final de su vida operativa, algunos Tweetybird fueron pintados en los colores de entrenador, blanco y rojo, en tanto otros mantuvieron su esquema mimetizado.
En 1998 se decide su retiro de la línea operativa, regresando a Santiago, para que el 23 de Diciembre hicieran su último vuelo, sobre las Bases de El Bosque, Pudahuel y Los Cerrillos.
35 años de servicio habían entregado a Chile y una nueva égida de Pilotos, que ahora volaban los potentes PANTERA y ELKAN.


PRESERVADOS

Al menos 6 T-37 se encuentran preservados, uno en Iquique, tres (371, 392 y 396) en el Museo Nacional Aeronáutico de Los Cerrillos, sólo el 392 dignamente, en su último esquema de colores (Sala de Reactores); uno en la Escuela de Aviación y dos en la de Especialidades, el 375 en exhibición a la entrada, muy bien conservado y el segundo modificado para que sirva de entrenamiento a los Alumnos y futuros especialistas.